Archivos Mensuales: marzo 2012

El que trata de leer al adversario

Así de entrada, comparar algo tan “serio” como la vida con un juego de tablero puede parecer una idea… frívola (iba a decir tronada). Que este blog se escribe con un puntito de (sano) cinismo no lo negaré. No obstante, pido al amable lector que se tome la molestia de pensar en ello unos segundos. Propongo aquí un ejemplo, que se me ha ocurrido así a bote pronto, y después que él mismo juzgue si es cierto o no que incluso vivir necesita una buena estrategia.

El caso es el tópico y típico: cuando hemos querido conquistar a alguien. Lamento mi poca capacidad para sorprender al lector, pero es que me cuesta imaginar una situación más clara y evidente en la vida en la cual un cerebro hierva con mil estrategias. Cabe decir que en este caso hablaríamos de un juego abstracto. Salvo si sale un competidor, que entonces pasamos ya a la categoría de wargame.

Los abstractos son esos jueguecitos en los cuales no hay representación iconográfica de nada: las fichas son fichas, las casillas son casillas y el objetivo suele ser eliminarlas a todas o situarlas en el tablero de una forma determinada. Para que el lector no iniciado se haga una idea, las damas es un ejemplo de juego abstracto. Otro ejemplo sería el ajedrez, según la opinión de la mayoría de personas, aunque la verdad, yo creo que este último caso es bastante discutible.

Pues tratar de ligarse a alguien es justamente eso: un juego abstracto. Primero empiezas seducido por la estética y la elegancia del tablero, luego te das cuenta de que las acciones de tu adversario no tienen sentido, y al final, acabas preguntándote qué diablos haces jugando. Eso sí, es posible que, atrapado en la idea de ganar ni que sea un día, te enganches. Pero es pura tozudez.

Ojo porque aquí el objetivo es muy simple: llevarnos al rival a nuestro terreno. Este (o esta) opondrá una resistencia totalmente imprevisible, de hecho es muy probable que juegue a confundirnos. Por eso, nuestra estrategia tiene que ser sutil. No podemos invadirle su parte del tablero a lo bestia, porque se levantará de la mesa y no querrá jugar más. Tampoco podemos hacer movimientos telegrafiados, ni nada que sea previsible, en realidad; porque nos verá venir y nos esquivará.

Las claves del juego abstracto, a mi juicio, son dos. La primera, y más importante, es descubrir a qué narices juega el adversario. El lenguaje que emplea es difícil de descifrar, pero es un lenguaje al fin y al cabo. Tendremos que leer sus acciones y comprender qué está intentando hacer, o mejor aún, qué es lo que no va a hacer nunca (caso, por ejemplo). El ligoteo es muy parecido en este sentido: se juega con pocas reglas, muy claras pero muy poco lógicas. De hecho, “son así porque sí”.

La segunda clave de la victoria es sorprender. Hacer acciones tan incomprensibles como las que hace el adversario. Sólo así, convirtiendo la contienda en un concurso de disparates a cuál más absurdo, conseguiremos que no se nos vea el plumero. Si es que alguna vez hemos pretendido esconderlo.

Como verá el lector espabilado, con la segunda premisa pretendemos contrarrestar la primera si el contrario la aplica. Aunque no tema. No necesita empollarse un manual de aperturas para conquistar a la chica (o chico) de sus sueños. Basta con que entienda tres cosas: que hay pocas reglas, que las pocas que hay son sagradas, y que son infinitamente estúpidas. Y un detalle muy importante: después de todo, puede que ganar no sirva para nada.

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El que se presenta (Somos como jugamos)

Bienvenidos a este humilde rincón del ciberespacio.

Jugar es mucho más que pasar el rato. Una partida es una puesta a prueba de todas nuestras habilidades mentales: la memoria, la estrategia, la atención, la psicología, la percepción, los conocimientos generales… Pero el mundo lúdico tiene también ese pequeño rincón reservado a lo imprevisible, llamado azar. Todo ello, en conjunto, es lo que nos define como seres humanos. En cierto modo, aprender a jugar nos enseña también a vivir.

Entre tableros es un blog que habla sobre los juegos de mesa. O mejor dicho, se inspira en ellos. Los artículos que vais a poder leer tratan de ver la vida como un juego de estrategia; y como en la vida misma, cada jugador desempeña un rol. Se ofrece una visión lúdica, como si realmente estuviéramos en una partida que podemos ganar (o perder) gracias a (o por culpa de) nuestras propias decisiones. Y es que todos hemos tenido alguna vez esa sensación.

Con periodicidad quincenal, el lector podrá ver una nueva situación que se da frecuentemente en las mesas de juego, y podrá comprobar que también puede encontrarla en su día a día.

Se intentará hablar de juegos de ayer y de hoy. Se pondrán ejemplos de juegos más conocidos y más desconocidos, con la modesta intención de que el lector neófito busque por su cuenta y se adentre en el fascinante mundo de los juegos de mesa. Las premisas autoimpuestas de este sitio son que el título de una entrada siempre empiece con las palabras “El que…”, seguido de la actitud o situación que quiere hacerse análoga a esta vida que nos ha tocado vivir.

Comentarios, sugerencias para nuevos temas y propuestas de mejora serán acogidos siempre con los brazos abiertos, y el autor agradecerá mucho a los lectores que participen en la medida de lo posible.