El que descuida su blog

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Me sorprendo de que los niños crezcan. Escucho con más interés la información del tiempo. En ocasiones como pan integral. Señales evidentes (especialmente esta última) de que me estoy haciendo mayor. Muy a mi pesar.

Tal vez eso mismo es lo que ha hecho que este blog haya quedado descuidado exactamente medio año, cuando la intención del autor era hacer un simple e inocente parón vacacional. Existen varias excusas que explican (que no es sinónimo de justifican) este lamentable incidente. No las expondré por varias razones. Primera, porque los lectores que no me conocen personalmente (supongo que una mayoría) podrían pensar que me las estoy inventando. Segunda, porque no vienen al caso y lo más probable es que no interesen a los amables visitantes de este blog. Y tercera, y más importante, porque todo intento de no reconocer un error propio es lamentable.

Vayan por delante, pues, mis disculpas por este parón inusualmente dilatado. Pero también hay buenas noticias. Este blog vuelve con fuerza, con nuevas ideas y con el compromiso de escribir al menos un artículo con periodicidad quincenal (si se puede más, pues más). Por suerte, este medio año desértico no tiene nada que ver con una sequía de ideas, sino más bien de tiempo libre. El necesario para escribir algo mínimamente coherente.

Para empezar, brindo a los lectores una fotografía de un evento al que tuve el privilegio de asistir (en el encabezamiento de esta misma entrada). Choca, con el frío que está haciendo, que en las imágenes llevemos todos manga corta. Señal de que los hechos ocurrieron en verano, como habrá deducido el perspicaz lector.

Para continuar, quisiera dejar en el aire una simple reflexión en torno al tema que se ha tratado en este blog repetidas veces. Debe quedar claro que no es pensando en nadie en concreto, ni se inspira en un suceso particular. Es simplemente una mera observación de la realidad. Es esta: cantidad no es sinónimo de calidad. Del mismo modo que sospechamos del que afirma tener cien amigos, porque tal vez ninguno sea verdadero (malditas redes sociales que lo fagocitan todo), tampoco es más listo el que ha jugado a quinientos juegos. O conoce quinientos. O posee quinientos.

Cada uno asuma esta reflexión como quiera, como pueda o como sepa. Quien esto escribe es amante de la calidad. Aunque sea en pequeñas cantidades.

Gracias a los que no se han cansado de hacerme una visita de vez en cuando. Trabajamos para que Entre Tableros guste, y así seguiremos.

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Publicado el 11 enero 2013 en General. Añade a favoritos el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Entiendo perfectamente el parón 🙂 A ver si Eight is Beauty consigue resurgir próximamente ;).
    Suerte y ánimo!

  2. Me siento totalmente identificada contigo… sobran ideas pero falta tiempo!!! Me alegra leerte!!! ^_^

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